dimarts, 9 / juny / 2009

RESTAURANTE BLANC DE BLANCS. AMPOSTA (TARRAGONA)

Un dia, Rogelio y Montse decidieron dejar atrás Sant Carles de la Ràpita y comenzar una nueva aventura gastronomita en la ciudad vecina de Amposta. Rogelio puso todo su arte al servicio de un nuevo público que ya no tenia que acudir a “La Ràpita” para degustar de una muy buena cocina marinera. Montse, mientras, se dedica a atender a la clientela con toda su simpatía y buenos consejos. Hay que probar los arroces (el arrossejat está exquisito) y los pescados, puestos en el plato sólo al cabo de unas pocas horas de haber salido de la mar. Al ser una comida de grupo y estar contratada previamente, no puntuaré ni la comida ni tampoco la bebida. El local es acogedor, con mucha luz y decoración moderna y con gusto: 4 ,5 sobre 5. El servicio es esmerado y cuidando el detalle: 4. Los aseos están muy limpios y muy de acuerdo con el resto del local, aunque un poco pequeños: 3,5. En cuanto al entorno sólo cabe decir que los parques naturales “dels Ports” y, sobre todo, del Delta, son ideales para las excursiones familiares o de amigos a quien les guste todo tipo de aventuras: recorridos con bicicleta, caballo, senderismo, deportes náuticos, etc. En la ciudad de Amposta destacan sus casas modernistas construidas en la segunda década del siglo pasado, el museo del Montsià, cuya fachada perteneciente a una antigua escuela también es modernista, la torre de la Carroba, situada a unos 3 Km. del núcleo urbano en dirección a Tortosa, el recinto del antiguo castillo, donde todavía se conservan algunos restos en la fachada fluvial y también los antiguos fosos de defensa, así como algún resto de muralla (parte de ella carlista) y donde se ubica la biblioteca comarcal. Pero sobre todo destaca su puente colgante, auténtico símbolo de la ciudad.

dimecres, 3 / juny / 2009

UN VIAJE POR LA AMPOSTA DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

Corría el año 1908 cuando el alcalde del pueblo de Amposta (Tarragona) Juan Palau Miralles (Gandesa 1867-Amposta 1936) llegaba procedente de Madrid con dos importantes noticias. La primera de ellas era la construcción de un puente que uniera las dos riberas del río Ebro, dando así una solución definitiva al problema de paso de viajeros y mercancías, sobre todo para aquellos vehículos pesados que no podían cruzar por el puente de barcas. La otra noticia era que el rey Alfonso XIII había concedido el título de ciudad a un pueblo de agricultores pero con voluntad de crecimiento y superación. Para conmemorar aquella efeméride, el ayuntamiento de Amposta organizó diferentes actos culturales como exposiciones, mesas redondas, etc. a lo largo de un año. Dichos actos finalizaron el cuarto fin de semana del mes de mayo con la recreación de lo que era un mercado tradicional de principios del siglo XX, complementado con otras actividades todas ellas relacionadas con la vida cuotidiana y las costumbres de la época. La ciudadanía participó de forma activa en la fiesta. Unos luciendo los vestidos confeccionados para la ocasión a partir de patrones originales de la época y, en algunos casos, ropa y complementos fielmente guardados en el fondo de los armarios. Y la mayoría asistiendo a los actos programados. También los comercios adornaron sus escaparates con muebles y enseres, la mayoría verdaderas antigüedades. Durante el día, a lo largo de la calle mayor y de la plaza de España (donde se ubican el ayuntamiento y la iglesia arciprestal) había todo un mercado artesanal con demostraciones de cómo se trabajaba en los oficios, la mayoría desaparecidos con el tiempo: hojalatero, alfarero, confección de capazos y otras fibras vegetales, herrero, carpintero, etc. En el centro de la plaza la recreación de cómo era un mercado tradicional de frutas, verduras y otros alimentos sacado de fotografías antiguas. Pero llegada la noche, la algarabía y el jolgorio, en lugar de decaer, aumentó. Bajo la dirección artística de Javier Aragó, el mercado de la plaza tomó vida y los comerciantes trataban de vender sus productos a los clientes que habían acudido a llenar sus cestos. Las ninfas del río acompañaban al público hasta la siguiente parada: la recreación de un baile tradicional, precisamente donde se ubicó durante muchos años: la conocida plazoleta de Fidel. A partir de ahí, las ninfas te conducían hacia otra plazoleta donde unas costureras habían entablado una conversación sobre los últimos chismes acaecidos. La última etapa era hasta “una taberna”. Allí, mientras se comía y bebía, se entonaban las notas de unas jotas, mientras los bailadores brincaban llevando el compás de la música que sonaba de las gaitas y tambores. La prensa (tanto la escrita como por Internet) se hizo eco de la fiesta que, este año, se celebró por primera vez, pero que desde la concejalía de cultura del ayuntamiento se pretende que tenga continuidad. Ganas entre la ciudadanía no faltan.

dissabte, 2 / maig / 2009

RESTAURANT MARIO (Mas de Barberans -Tarragona-)

La clientela del Restaurant Mario debe pensar que en su interior no pasa el tiempo, ya que desde que se inauguró allá por los años 70 hasta nuestros días, apenas ha sufrido modificaciones. Al fallecimiento del primer propietario y de quién tomó el nombre el restaurante, hasta hoy, pasó por diversas manos. En la actualidad lo regenta un sobrino de los primeros propietarios. Para que el restaurante funcione bien, sólo hay un secreto: que el ternasco (pierna delantera de cordero) tenga el mismo sabor y características que en sus buenos tiempos. Y parece ser que se ha conseguido… Un pero... Incumpliendo la normativa antitabaco, se permite fumar. El actual propietario ha introducido algunos cambios en la carta. De hecho, hay carta y por lo tanto puedes leer la variedad de platos antes de escoger el que te vas a comer. Se han conservado los antiguos platos de carne: parrillada, conejo, entrecot. I se le ha añadido solomillo, chuletón, etc. Recomendamos el ternasco y las chuletas de cordero a la brasa. También en los entrantes ha habido variación. Ahora la carta es más variada y, además de las ensaladas y entremeses, puedes comer gambas al ajillo, surtido de ibéricos y patés, sepia a la plancha, calamares, etc. Hay también una simbólica carta de pescado. En cuanto a la carta de vinos (que está junto con la de los platos), es muy reducida, pero variada. Sólo tiene una o dos marcas de cada denominación de origen, pero podemos encontrar de las siguientes D.O: Terra Alta, Penedès, Priorat, Catalunya, Somontano, Rioja, etc. También hay buenos cavas para una celebración especial: Recaredo, Juve & Camps ‘reserva de la familia’, etc. La relación calidad precio es buena (3,5 sobre 5) El precio de la carta es de unos 25 euros por persona. La valoración de la carta es de 3 y la de la bodega 2,5. Las instalaciones son un tanto anticuadas y guardan todo el aspecto de un restaurante de montaña (de hecho el Mas de Barberans está situado al pie de Montcaro); seguramente necesita alguna reforma (valoración 2) Los aseos son insuficientes; la reforma debería incluir una remodelación global de los mismos: 1,5. La decoración es inexistente, seguramente debido a que en la mayoría de los costados dispone de cristaleras que dan a un balcón exterior desde donde se puede ver todo el ‘Pla de la Galera’ y si el día es claro, hasta el mar Mediterráneo. En cuanto al servicio se podrían esmerar un poco más. Tienen camareros con experiencia que podrían poner un poco más de voluntad en el trato, aunque si les preguntas, te responden de forma amable: 2,5. El ambiente es bastante acogedor, sobre todo si vas un día de invierno y ves caer la nieve en los olivos del patio del costado (como vi. yo en una ocasión) El entorno es de lo mejor. En el pueblo se puede visitar el centro de interpretación de las fibras vegetales. Des de tiempos remotos, el Mas de Barberans se ha caracterizado por trabajar la hoja del “margalló (una de las pocas variedades de palmera autóctonas de Europa) Con ellas se hacían capazos y otros utensilios para los animales de carga y del hogar. Prácticamente a las puertas del pueblo, comienza el Parque natural ‘dels Ports’. Al atardecer, desde el mirador que hay justo arriba del pueblo se pueden ver ejemplares machos de cabra hispánica.

diumenge, 12 / abril / 2009

RESTAURANTE TORRETA DE REMOLINS (Tortosa-Tarragona-)

El restaurante la Torreta de Remolins es propiedad de Marc Duran. Está situado en el casco antiguo de Tortosa, en el barrio judío, cerca de la catedral y del antiguo matadero modernista, hoy restaurado y convertido en edificio multiusos. Es algo difícil de encontrar, ya que no tiene acceso directo a ninguna calle principal de la zona. Su nombre sé debe a que, antiguamente, en el lugar donde sé ubica, había una antigua torre de la muralla de defensa de la ciudad. La relación calidad precio es bastante buena: un 4 sobre 5. El precio por persona alrededor de 25 €; también sé sirven menús a precios más económicos. La carta es bastante amplia y bien surtida. La cocina está a medias entre la denominada “de autor” y de “mercado”. Hay que probar el menú degustación (unos 30 €) De todas formas, lleva en la carta muchos años, por lo que sé podrían ir cambiando los platos en el transcurso del tiempo. En cuanto a la carta de postres existe variedad y buena presentación con especialidades de la casa incluidas. Valoración 4. La bodega es bastante amplia. Sé saca una carta de vinos de denominación de origen Terra Alta elaborada por la misma DO, donde sé explican las características de cada vino. Por una parte es positivo que sé promocionen los vinos de la zona, pero por la otra, hay que poner a disposición del cliente toda la buena selección que sé puede servir; un 3,5. En cuanto a las instalaciones hay que decir que han sido remodeladas recientemente y conservan una característica de la distribución anterior. Sé pueden acotar las zonas y de esta manera dar intimidad a un grupo si este es su deseo. Son confortables y acogedoras, con capacidad para unas 60 personas. La decoración muy acorde con el estilo y ambiente: un 4,5. Los aseos son amplios y muy limpios: un 4,5. El trato entre los camareros y público es bastante frío. Habría que mejorar en este aspecto: un 2. En cuanto al entorno cabe destacar. Como ya he dicho la proximidad del antigua mercado (muy recomendable para visitarlo), el río Ebro, la catedral gótica y otros palacios góticos y renacentistas, además del call o barrio judío, las murallas (en restauración en alguna parte), etc.: un 4.

dissabte, 11 / abril / 2009

RESTAURANTE NOVELLA (Benassal -Castellón-)

Para llegar al restaurante Novella hay que subir hasta el balneario de la Font en Segures en Benassal (Castellón) Pasada la entrada del mismo y en dirección a Culla, lo encontraremos al llegar a la primera curva. Es también un hotel de montaña. Es propiedad de la familia Beltrán. El local fue restaurado hace unos 5 años. El antiguo comedor ha quedado ahora como un salón del hotel y se ha construido un nuevo comedor más amplio con capacidad para unas 100 personas aproximadamente. La relación calidad precio es aceptable, 3,5 puntos sobre 5. El precio por persona ronda los 25 €. La carta es bastante amplia, sobre todo en entrantes y carnes. Se tiene donde elegir, incluso contempla platos de pescado. Una recomendación: el “tombet” al estilo de Benassal (un guiso de conejo y pollo con caracoles de montaña -vaquetes-) está delicioso. También el solomillo con "foie" de pato y Pedro Ximénez. Para los amantes del queso también se sirven los distintos quesos elaborados en el pueblo, desde el tierno al curado acompañado de productos dulces que contrastan en la boca. Notable, 4. En cuanto a la bodega se presume con buen surtido de vinos (está expuestos en un mueble del comedor, pero no se sirve carta) Ofrecen un vino elaborado en la casa que quisimos probar pero estaba un poco picado, quizás por no haber querido incorporar algún proceso químico en su elaboración; no obstante, es un buen intento. Se encuentran a faltar vinos de algunas zonas de España menos conocidas que la Rioja; por ejemplo de la Comunidad Valenciana o de Catalunya. Aprobado, 2,5. La carta de postres es suficiente y su presentación buena. Bien, 3. En cuanto a las instalaciones son confortables y el comedor dispone de una buena vista y la decoración está bien. En la última visita el día estaba nublado y con niebla lo que impedía disfrutar del paisaje. Notable, 4. Los aseos (un poco lejos del comedor) son suficientes, aunque desprendían un poco de mal olor. Aprobado, 2,5. Hay que mejorar el trato con el cliente como por ejemplo explicándole el contenido de los platos, etc. Valoración: 2. En cuanto al entorno hay que destacar la zona del balneario (que vivió un tiempo de esplendor, pero que ha ido a menos con el paso del tiempo) y el entorno natural. Subiendo a Culla (está a más de 1.100 metros de altura) sé “intuían unas preciosas vistas (lástima del vertedero que hay al lado de la carretera) Este pueblo está declarado conjunto histórico artístico y tiene su casco antiguo reconstruido, con restos de un antiguo castillo. Desde allí sé pueden realizar innumerables excursiones. Hay una encina monumental, de las mayores de España y está catalogada. Sobresaliente, 4,5.

dilluns, 23 / març / 2009

VIA VERDE DE LA VAL DE ZAFÁN (TRAMO EL PINELL DE BRAI-SANTUARIO DE LA VIRGEN DE LA FOTCALDA-PRAT DE COMTE)

Las vías verdes en España suelen ser los trayectos que antaño seguían los ferrocarriles y que, por no ser rentables, sé cerraron y abandonaron. En el caso que nos ocupa, el cierre definitivo, ocurrió en 1973. Con el paso del tiempo estos trazados sé han recuperado para poder hacerlos con bicicleta o a pie sin el peligro de toparte en el trayecto con un vehículo de motor. Una de estas vías es la llamada Val de Zafán. Cuando circulaba el tren, hacía el recorrido entre Zaragoza y Tortosa. Aunque estaba previsto llegar al puerto de los Alfaques en Sant Carles de la Ràpita, nunca llegó hasta este destino. La parte recuperada es la que saliendo de Tortosa transcurre paralela al río Ebro durante los kilómetros iniciales y, en un momento dado, penetra hacia el interior, ya en la comarca de la Terra Alta, para dirigirse hacia Valderrobles y la Puebla de Híjar en la provincia de Teruel. El recorrido propuesto sólo es un pequeño tramo de unos 10 kilómetros en la comarca de la Terra Alta y que transcurre entre las estaciones del Pinell de Brai i Prat de Comte, pasando por el espléndido paraje del santuario de la Virgen de la Fontcalda. Llegaremos con el coche hasta la entrada del pueblo del Pinell de Brai por la C-235. Desde allí ya podemos coger la vía verde, aunque serán unos 4 ó 5 kilómetros más. Cogeremos la antigua carretera a Tortosa (T-330) que ahora nos llevaría hacia Prat de Comte. En un momento dado del trayecto veremos una señal a nuestra izquierda y a unos 100 metros está la estación abandonada del Pinell. Aquí podemos dejar el coche y seguir el recorrido a pie o con bicicleta. Enseguida cruzaremos un túnel y al salir de él, nos encontraremos por primera vez con el río Canaleta que cruza la vía verde. A partir de aquí, siempre que nos topemos con el río, éste, estará a nuestra derecha. En el trayecto nos iremos topando con varios túneles lo que indica que estamos en una zona abrupta. Al llegar al santuario de la Fontcalda podemos bajar hasta allí para descansar, comer, beber o, simplemente bañarnos los pies en la balsa de agua tibia (de aquí su nombre –font-calda-) Si hemos ido preparados o hemos llevado un coche de avituallamiento (tendrá que ir por otra ruta, por supuesto), el recinto dispone de barbacoas para poder asar unas chuletas y mesas con bancos para sentarte a comer. En este lugar, es aconsejable seguir el curso del río hacia ambos lados por los senderos adaptados para ello. Las vistas desde allí son impresionantes. Después podemos seguir hasta la estación de Prat de Comte, a un kilómetro escaso o coger el camino de vuelta. RECOMENDACIONES: Toda persona acostumbrada a caminar o ir con bicicleta sabe que tiene que llevar ropa y calzado cómodo y adecuado; pero también alguna prenda impermeable, agua, algo de comida, etc. Y en este caso linternas para pasar por los túneles. Normalmente las bicicletas ya llevan su propio sistema de alumbrado. DIFICULTAD: Baja.

dilluns, 29 / desembre / 2008

PIZZERIA RESTAURANT MORÉ (AMPOSTA-Tarragona-)

La Pizzeria Moré es uno de aquellos restaurantes que si vas, vuelves. Pedro Moré, el propietario, tiene las manos curtidas por el trabajo de toda una vida y la experiencia necesaria para llevar su negocio a buen puerto. El restaurante no es difícil de encontrar, ya que sé halla en la misma entrada de Amposta según llegas desde el interior de la comarca del Montsià. En él caben diferenciar dos partes: la más antigua, donde la familia Moré tiene su residencia en los pisos de arriba y la moderna, ocupando una parte del bloque contiguo. Las dos partes sé comunican por el interior. La primera sé suele utilizar más para grupos y también atienden los encargos; pero no sirven a domicilio. Entre las dos una especie de recepción donde la mujer de Pedo, Angelita (o Geli) y su hijo Àlex atienden a los clientes cuando acceden al local. El servicio es bastante rápido, pese a tratarse de una pizzería y también esmerado. La mayoría de camareros son chicas y chicos jóvenes que atienden con destreza. Un 4,5. La relación calidad preció es muy buena, 4. La carta la componen ensaladas, tapas, platos combinados, pasta, pizzas y los postres. La valoración de la misma seria 3,5. Habrían de mejorar algunas tapas como los calamares o las patatas bravas que sé nota que son productos prefabricados. En el pulpo a la gallega las patatas son cocidas al horno y aunque no están mal, seria preferible que las cocieran junto con los pulpos. Evidentemente, el producto estrella son las pizzas. Hay más de veinte especialidades donde elegir. Algunas de ellas “marca de la casa” como la Montsià, la Mediterránea y la Geli. En cuanto a la carta de vinos, hay que decir que no es muy “larga", pero bastante variada. Un aprobado: 2,5. La carta de postres incluye helados de marca, pero también otras especialices de la casa y es que Pedro, antes de dedicarse al mundo de la restauración era pastelero. También hay gruta del tiempo. Un 3,5. El ambiente del local es muy bueno y la decoración acertada. Hay fotos antiguas de la familia Moré y algún cuadro original, como el Rebull que cuelga en el vestíbulo de entrada. Un 4,5. Los alrededores no son nada del otro mundo. Está junto a un parque que deja mucho que desear, pero es problema del ayuntamiento.