dijous, 25 de setembre de 2008

EL MAR DEL EBRO (I PARTE) L'AMETLLA, EL PERELLÓ I L'AMPOLLA

L’Ametlla de Mar (para muchos la Cala) todavía conserva el aire de villa marinera y pescadora. Paseando por sus estrechas calles, hablando con la gente, acercándonos al Mediterráneo, nos daremos cuenta de la importancia que tiene el mar para el pueblo. Nada más dejar la autopista, en la entrada de la población, encontraremos una rotonda con una escultura recién inaugurada: “manos y remos”, dedicada a los hombres de la mar. Y para los que pasan de largo, “embarrancada” junto a la AP-7, si sé fijan, verán una pequeña embarcación de las que sé usan para la pesca de la sardina, la captura más típica del lugar. La plaza de Catalunya, donde se concentran un gran número de establecimientos relacionados con la hostelería, será el punto de partida de la visita. Desde allí no será difícil localizar el ayuntamiento y la oficina de turismo situada en los bajos del mismo, en la calle Sant Joan, una de las más concurridas, sobre todo en los meses de estío. Si nos dirigimos hacia el mar, nos sorprenderá el gran balcón blanco que recorre toda la fachada marítima y desde donde podremos contemplar la serenidad del “Mare Nostrum”, el vuelo de las gaviotas y en un día laborable, a primera hora de la mañana y a media tarde, la salida y la entrada de las embarcaciones pesqueras. La falta de edificios significativos la podemos sustituir por pasear por el sendero que recorre la costa (GR-92) contemplando el mar des de sus acantilados, pasando por sus múltiples calas (algunas de ellas bandera azul), como la playa de l’Alguer, en las misma población, o la de Pixavaques, nada más salir del pueblo en dirección N y también las de Calafat, del Vidre, la playa de l’Estany Tort, etc. Continuando en esta dirección llegaremos al castillo de la orden medieval de Sant Jordi d’Alfama que da nombre a una de las urbanizaciones del municipio. Y en dirección al S, la del Bon Capó, la playa de l’Estany o la de l’Àliga. L’Ametlla de Mar está hermanada con Benidorm, otro municipio costero de múltiples calas. Durante el verano sé organizan visitas guiadas por los lugares más históricos y entrañables del pueblo. Es visita obligada el museo de Cerámica Popular situado a unos 3 Km. de la población en dirección a Barcelona, justo al lado de la N-340, en la urbanización de las 3 Calas, que con sus 1.500 metros de exposición y las más de 4.500 piezas expuestas, está considerado el mayor de Europa en su categoría. Son famosas las alfombras de flores que sé confeccionan a lo largo del recorrido de la procesión del día de Corpus Christi. El visitante no puede pasar de largo sin entrar en algún restaurante y degustar una de las cocinas marineras más típicas, siempre acompañadas de dos tipos de salsas: el “all i oli” y la romescu (tradicional de la zona de Tarragona) Durante el año sé realizan 3 jornadas gastronómicas basadas, como es lógico, en las comidas características del lugar. L’Ametlla dispone de todo tipo de establecimientos para hospedarse. Desde el más moderno hotel de cuatro estrellas, hasta campings, pasando por varias casas de turismo rural. Seguiremos hacia l’Ampolla. Para ello deberemos coger la autopista o la nacional en dirección S. Pero el viajero que desee contemplar una de las pocas costas vírgenes, le recomiendo que vaya hacia aquella dirección subiendo la cuesta que sube justo por delante del mercado, en la “otra parte de Cala”. Siguiendo esta calle saldremos de la población y, a poca distancia, encontraremos un pequeño cruce que conduce al hotel de cuatro estrellas, sé seguirá por este camino asfaltado hasta encontrarnos con las playas del Perelló. El Perelló es un municipio del interior por donde antaño pasó la Vía Augusta romana y que siguiendo su trazado nos conduciría hacia Tortosa (la Dertusa romana) pasando por la ermita del Coll de l’Alba. Hace unos años encontraron restos de esta vía en el paraje denominado Coll de les Forques, donde sé erige un monumento en honor de los 13 héroes que en 1640 defendieron el pueblo resistiendo a las tropas reales de Felipe IV. También sé tienen que visitar los abrigos de Cabra Feixet i la cueva de la Mallada con pinturas rupestres de arte levantino (declaradas patrimonio de la humanidad por la UNESCO) Es recomendable visitar los restos de Fullola, un pueblo abandonado que dio origen al pueblo actual, cerca de la carretera que conduce a Rasquera y las fuentes de origen romano al lado de la Vía Augusta. También puede visitarse la ermita de San Cristóbal con una zona de picnic y el molino de viento del siglo XVI. De la gastronomía local destacan las chuletas de “crestó” o cabra blanca que sé cría en su término municipal, sin olvidarnos de la miel, a la que, una de las empresas productoras, ha dedicado un centro de interpretación. En la plaza Lluís Companys, en el mismo corazón de la villa, está situada la oficina de turismo. Encontraremos alojamiento en diversas casas de turismo rural que hay en la población y en su término municipal. Saldremos del Perelló en dirección a sus playas. Como ocurriera en L’Ametlla, aquí, el mar, todavía forma pequeñas calas. Cabe destacar la playa de Santa Llúcia, la cala Buena o la de Morro de Gos. Muy cerca de esta última, durante los meses de julio y septiembre, hay abierto un barracón donde sé facilita información turística. Hacia l’Ampolla podemos seguir sin tener que regresar hasta las dos principales vías de comunicación, siguiendo la serpenteante carretera que algunos ya habrán cogido en l’Ametlla y por la que llegaremos al pueblo, justo al lado de las vías del tren. L’Ampolla, es también un pueblo marinero del que destaca su paseo marítimo con su “fachada” de restaurantes. Parece ser que sus orígenes son de la época de los íberos y algunos historiadores sitúan en este lugar el poblado heleno de Lebedontia. También sus largas playas que contrastan con las calas que habíamos visto hasta ahora (aunque también hay alguna), como Cap Roig, Capelo, de les Avellanes o del Arenal. Alguna de ellas también es bandera azul. La oficina de turismo sé encuentra en el centro neurálgico de la población, en la plaza González Isla. Sé ha de estar atento a las jornadas gastronómicas que sé organizan con degustación de ostras y otros moluscos así como el mercado de la artesanía cada sábado desde principios de junio hasta mediados de septiembre. Para alojarnos podremos escoger entre la amplia oferta de establecimientos: desde un hotel de 4 estrellas y un aparthotel de 3 llaves, hasta otros establecimientos de menor categoría. Durante el verano abre una de las más famosas discotecas de la zona con la característica de estar al aire libre. COMO LLEGAR. Las comunicaciones con estas poblaciones son bastante buenas. Por la autopista AP-7 encontraremos salidas en: L’Ametlla Perelló, L’Ampolla y también en l’Aldea si sé viene desde el S. Así mismo podremos acceder a estas mismas poblaciones por la N-340. Si sé viene desde Zaragoza habrá que coger l’Eix de l’Ebre o la C-12 hasta l’Aldea. En cuanto al tren (línea Barcelona-Valencia), existen estaciones en L’Ametlla y L’Ampolla, aunque solo paran trenes de cercanías. En la estación de referencia del territorio, L’Aldea-Amposta-Tortosa, para el Euromed. Reus, a unos 50 Km., dispone de aeropuerto.