divendres, 15 de març de 2013

EL ENCANTO DE MORELLA



Encaramada espectacularmente en la vertiente de una montaña, la ciudad amurallada de Morella, la antigua Castra Aelia de los romanos y feudo del carlismo en tiempo del general Cabrera, señorea el paisaje de los Puertos. Con esta elaborada descripción comienza en la Wikipedia el apartado dedicado a la historia de Morella, la capital de la comarca de Els Ports, al N de la provincia de Castellón.
Aunque se puede acceder en coche por cualquiera de las dos puertas de su imponente muralla (San Miguel y San Mateo), es aconsejable dejarlo en alguno de los aparcamientos situados en su parte exterior y entrar al casco antiguo caminando sin prisas para no perderse un solo detalle de todo el encanto que se nos muestra ante nuestros ojos.
El recorrido más aconsejable dará comienzo en la puerta de San Miguel, en la parte N de la población. Des de allí podremos ver como la serpenteante carretera continúa hacia Alcañiz pasando junto el antiguo acueducto que abastecía de agua el municipio. Nada más cruzar la puerta encontraremos la oficina de turismo y, adosada a la muralla, una placa recuerda la visita de los Reyes de España D. Juan Carlos y Dña. Sofía

Subiremos por la cuesta de Minguet y, a la altura del antiguo hospital (hoy centro de atención primaria) giraremos hacia la izquierda por la calle de Juan Giner para dirigirnos hacia el centro de la población. Seguiremos por la calle Virgen del Pilar, posteriormente por el de la Marquesa de Fuente Sol y finalmente por la Blasco de Alagón.
Durante este recorrido nos iremos encontrando con las más variadas tiendas: pastelerías, carnicerías, objetos de regalo, artesanía, ropa y complementos, entidades financieras y, por supuesto, bares y restaurantes, sobre todo en la parte final de recorrido, la parte más interesante por sus antiguas casas con soportales.
Para poder tener la mejor perspectiva del pueblo habrá que subir al castillo que primero fue árabe, después cristiano y, finalmente, cuartel general de Ramón Cabrera, el general carlista originario de Tortosa. Cuando lleguemos a la parte final de la calle Blasco de Alagón, torceremos hacia la derecha dando un giro de 180º para coger la calle Alta de San Francisco. A los pocos metros, nos va a llamar la atención un mosaico adosado en una casa de la parte izquierda. Allí se explica un milagro que realizó San Vicente Ferrer resucitando al hijo de un amigo suyo que, su mujer, enajenada, lo había hecho a pedazos para servirlo como manjar a sus invitados.  De aquí hasta el castillo todavía tendremos que subir un poco más y pasar por un sendero que nos llevará al pie de las escaleras. 


¿QUÉ VISITAR? Por supuesto las murallas y el castillo, pero también la iglesia arciprestal de Santa María la Mayor, la Casa de la Villa (sede del ayuntamiento), el convento de San Francisco, el museo Tiempo de Dinosaurios y el museo del Sexenio.

¿CÚANDO IR? A Morella se puede ir en cualquier época del año. Personalmente me encanta en invierno cuando la cubre el manto de nieve. Ahora bien, el momento más álgido se produce cada 6 años cuando se celebra el conocido Sexenio. Estas fiestas tradicionales datan de 1673 y comienzan como agradecimiento a la Virgen de la Vallivana, la patrona de la población, por obrar el milagro de detener la gran epidemia de cólera que hubo el año anterior.  El próximo Sexenio se celebrará en 2018 y, el año anterior tendrá lugar lo que se conoce como el Anuncio.
La ermita de la Virgen de la Vallivana está situada en la carretera de Vinaròs a Alcañiz, a 23 Km. de Morella. Al dar comienzo el Sexenio, se celebra una multitudinaria e impresionante procesión que recorre la distancia entre el santuario de la patrona y el pueblo.
¿QUÉ COMER? Al ser tierra de interior, es aconsejable la carne (de cordero, vacuno y caza), como el tradicional ternasco. Pero el visitante no puede marcharse sin probar la olla morellana (un cocido con carne de cerdo, morcilla, verduras patata y alubias) En cuanto a los dulces son famosos los flaons, rellenos de requesón y almendra. Durante el otoño de un año de lluvias hay que degustar la que sin duda es la seta más apreciada: el robellón.  

¿DÓNDE ALOJARSE? Morella dispone de varios hoteles y hostales, así como una extensa oferta de alojamientos rurales, alguno de ellos con mucho encanto.

¿QUÉ COMPRAR? En artesanía son típicas sus mantas y en gastronomía no lo son menos sus quesos, cecinas y miel.

¿CÓMO LLEGAR? Todavía recuerdo la sinuosa carretera que antaño llevaba al viajero hasta Morella. Afortunadamente hoy en día ha mejorado mucho aunque en algunos tramos todavía nos podemos encontrar con largas y cerradas curvas además de los puertos de montaña de Querol y Torremiró.
Desde la costa Mediterránea cogiendo la carretera N-232 de Vinaròs a Alcañiz y desde otros puntos de España, desde Alcañíz cogiendo la misma carretera en sentido contrario.  
ALREDEDORES. Tanto la comarca de els Ports y su vecina del Alt Maestrat tienen un valioso patrimonio natural y arquitectónico: Sant Mateu del Maestrat, Cervera del Maestre, Catí, Ares del Maestre, Benasal, Culla, el santuario de Nuestra Señora de la Balma, las pinturas rupestres de la Valltorta y el centro de interpretación de las mismas en el término municipal de Tirig (patrimonio de la Humanidad), etc.  

EL DATO. Los campos que rodean Morella son ricos en trufas, pero encontrarlas es todo un arte que no está al alcance de todo el mundo.  

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