dijous, 13 de març de 2008

HORTA DE SANT JOAN: PICASSO EN EL RECUERDO

A Pablo Picasso, el pintor malagueño considerado como uno de los artistas más grandes de la historia, se le atribuye la siguiente frase: “Todo cuanto sé, lo aprendí en Orta”. Horta de Sant Joan, también conocida como Orta, es un pequeño municipio de la Terra Alta (unos 1.300 h.), comarca catalana limítrofe con Aragón, que ha sabido sacar provecho de las dos ocasiones en que. Picasso estuvo en este pueblo. En la primera de ellas (junio de 1898-febrero de 1899), el pintor, llegó de Paris para recuperarse, ya que había enfermado de escarlatina, de la mano de su amigo Manuel Pallarés, hijo de una familia del pueblo. En verano de 1909 volvería por segunda vez, aunque su estancia fue mucho más corta. Sé dice que en Horta creó el “cubismo”, quizás su estilo más representativo. Una vez hayamos llegado a Horta, para orientarnos, accederemos a la plaza de Catalunya. Des de allí podremos seguir los carteles indicadores que nos llevaran a los distintos lugares de interés que visitaremos. El pueblo dispone de la mayoría de servicios, pero además tiene: naturaleza en abundancia, arquitectura, arte y gastronomía. Pocos pueblos pueden presumir de tener tres ríos. Horta de Sant Joan los tiene: el Canaleta, el Algars y el Estrets. Allí está ubicada la sede del Ecomuseo de los “Ports de Tortosa Beseit”. En su casco antiguo nos encontraremos con una plaza porchada, un edificio del ayuntamiento renacentista y la iglesia de San Juan Bautista, del siglo XII. Y a unos 2 Km. escasos de la población el convento franciscano de San Salvador (conocido también como el de N.S. de los Ángeles), en la montaña de Santa Bárbara, de estilo románico tardío (s. XIII) En cuanto a los espacios naturales, los más significativos son el paraje de “les Olles” en el río Canaleta y el río Estrets. Además tiene un árbol monumental catalogado: “El Parot” (el Padrazo en castellano), un olivo bimilenario, difícil de encontrar por la inexistencia de indicaciones. Punto y aparte merece el Centro Picasso, ubicado en un antiguo hospital del siglo XV. Aquí podremos seguir con detalle los dos viajes que realizó el pintor a la población, los lugares que pintó y las reproducciones de los cuadros con motivos locales, como era la gente del pueblo en aquella época, etc. Pero no encontraremos originales del autor. La población dispone de hotel, casas de turismo rural y otros alojamientos. Cuando se habla de restauración, Horta, tiene un nombre propio: Miralles. Es la primera ocasión que en mis escritos doy el nombre de un restaurante, pero creo que, en este caso, lo tiene bien ganado. Pero Miralles, que tiene varios establecimientos dedicados a alojamiento y restauración, además de otras actividades recreativas, no es el único restaurador del pueblo. Saliendo con dirección a Bot podemos encontrarnos con otros restaurantes, dentro del pueblo y en la carretera. Horta de Sant Joan es para disfrutarla con tranquilidad. Para coger la bicicleta y hacer recorridos por la Vía Verde (antigua línea férrea de la Val de Zafan que unía Aragón y Catalunya) coger la carretera de los “Estrets” y adentrarse en el parque natural donde divisaremos las imponentes Rocas de Benet. Cerca del río hay una zona de barbacoas y acampada. La mejor época para visitar este municipio es en primavera, donde la naturaleza luce con todo su esplendor. El contraste entre las montañas y los valles y la diversidad cromática sorprenderá nuestra vista. Quiero permitirme nombrar a uno de los personajes más interesantes del pueblo, Salvador Carbó, impulsor del Centro de Estudios de la Terra Alta, responsable del Centro de Documentación del Ecomuseo y autor de un estudio sobre la toponimia local y una guía del municipio y premio RECERCAT 2006. Para terminar un dato poco conocido: el abuelo materno del gran locutor radiofónico y presentador televisivo Iñaqui Gabilondo era hijo de Horta y se apellidaba Pujol.