dissabte, 17 d’abril de 2010

RESTAURANTE “MESON EL COLL” (ARES DEL MAESTRAT-CASTELLÓ)

Subiendo hacia Morella por la CV-15, una vez pasado el cruce de Benassal (pueblo conocido por sus aguas termales de la “Font en Segures”) y después de subir una cuesta larga y prolongada y innumerables curvas, al llegar a una de las más pronunciadas, a la derecha, se encuentra el acceso al pequeño pueblo de Ares del Maestrat (o del Maestre, -de la orden de Montesa-) Justo en este punto, a mano derecha, sé encuentra el Restaurante Mesón el Coll. La relación calidad precio es aceptable. Sé puede comer a la carta por unos 35 €. De ésta destacan los platos típicos de la zona como “l’Olla de Ares” (similar a la olla aranesa, pero “más pobre”), el ternasco, el conejo con caracoles o robellones (en temporada) También caben destacar los postres, casi todos elaborados en los obradores del propio restaurante (3,5) El servicio es esmerado y dispuestos a satisfacer cualquier duda que pueda surgir sobre los platos (3,5) No valoraré la carta de vinos, ya que no la muestran, aunque si que disponen de algunos riojas como el conocido “Coto” y vinos aragoneses. En cuanto a la decoración sé muestran diferentes fotos de la zona. Hay una vista aérea impresionante del lugar (3) Las instalaciones son suficientemente amplias. Además de la planta baja, donde la entrada hace de bar, dispone de un piso superior (3) Los aseos, sin ser nada del otro mundo, son suficientes y están limpios (3) En cuanto al entorno, hay que destacar el pueblo, desde donde Jaime I el Conquistador inició la campaña de la Reconquista del Reino moro de Valencia y las magníficas vistas que sé ven tanto des de donde sé situaba el castillo (del que quedan muy pocos vestigios) o del mismo pueblo, no obstante, Ares, es el segundo pueblo más alta de la provincia de Castellón (4) Además en sus alrededores cuenta con la cueva Remigia en el barranco de la Gasulla que contiene pinturas rupestres de estilo “levantino” y que fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998, como las de Ulldecona, la Vall Torta en Tirig, etc. Y en el casco urbano sé conservan varios arcos medievales.